Lopetegui

3 cosas que Lopetegui puede enseñarte a NO hacer con tu carrera profesional

No sé mucho de fútbol, solo lo veo muy de vez en cuando y no soy ningún experto.

Pero este verano el culebrón Lopetegui llamó poderosamente mi atención. No fue por un tema futbolístico, sino porque creo que puede servir como ejemplo de tres errores que se comenten muchas veces al gestionar una carrera profesional exitosa.

Ya lo dicen muchos: “lo difícil no es llegar sino mantenerse”

1. NO TE VAYAS DE UN SITIO SIN HABER HECHO NADA RELEVANTE ANTES.

La situación es la siguiente: un éxito profesional hace que tengas visibilidad. Esa visibilidad hace que te lleguen propuestas. Y tu ego se encarga de aceptar la primera con la que te cruzas. Pasa el tiempo y llega una nueva oportunidad de alguien aún más grande, pero basada en tu primer éxito, ya que aún no te ha dado tiempo a hacer nada importante en tu nuevo sitio. Y vuelves a aceptar.

Nunca deberías dejar un sitio hasta no haber hecho (o al menos haber intentado hacerlo) algo relevante. Es la mejor regla para no precipitarte en tus decisiones, obligarte a mantener un nivel y no vivir de éxitos pasados.

2. NUNCA EMPIECES ENTRE LA ESPADA Y LA PARED.

“Queremos contar contigo, pero tiene que ser ahora, si no es ¡YA!, es que no te interesa”.

¿Cuántas veces una propuesta de trabajo empieza con una extorsión de este tipo?. Y ¿cuántas veces se acepta sin tener en cuenta las consecuencias que esto puede tener en tu desarrollo posterior, y a fin de cuentas, en tu carrera?

Nunca deberías dejar que una compañía ponga en riesgo tu reputación o tu profesionalidad para trabajar con ellos. Eso no es bueno para ninguno de los implicados, y el que más va a perder eres tú.

3. NO PIENSES DÓNDE VAS, PIENSA POR QUÉ VAS.

¿Por qué me están ofreciendo “a mí y ahora” este puesto? Haciéndote esa simple pregunta puedes prever un montón de situaciones antes de verte con el agua al cuello. Se tiende a valorar marcas y compañías como algo estático, cuando precisamente todo lo que importa es dinámico: ¿En qué momentum está la compañía? ¿En qué equipo voy a trabajar? ¿Por qué están haciendo este movimiento? ¿Quién estaba antes de mí y qué ha hecho?

Nunca deberías aceptar una oferta porque la compañía “es lo que sea”. Tienes que pensar en cómo está ella, cómo estás tú y cómo estaréis juntos.

Que conste en acta que la historia de Lopetegui solo ha servido para ilustrar, en pleno chaparrón, estas tres ideas. Estoy seguro de que él ha tomado sus decisiones con la mejor intención y habría que estar en su pellejo recibiendo una llamada del Real Madrid o el Barcelona… ¡como para ponerte tiquismiquis!

Pero sirva la metáfora para que cuando te llame un “Florentino” de la vidaestés preparado para saber que no todo en estos casos es blanco (nunca mejor dicho) o negro.