4 tipos de cambio profesional que puedes necesitar.

4 tipos de cambio profesional que puedes necesitar.

Si tienes entre 25 y 50 años…

  • Probablemente tus padres pasaron 30 años en la misma empresa.
  • Probablemente estudiaste pensando en pasar 30 años en la misma empresa.
  • Probablemente no hayas pasado más de 5 años en la misma empresa.

Y si los llevas… probablemente estés pensando en cómo cambiar de trabajo.

Hubo un momento en el que las palabras “trabajo” y “cambio” eran opuestas, hoy son sinónimos.

Por obligación o por decisión el mundo profesional del siglo XXI está plagado de cambios, y eso no es ni bueno ni malo, simplemente es.

Pero en toda esta maraña hay una situación que no aporta nada: cambiar para hacer lo mismo o peor.

Muchos lectores de La Fase Cero de Tu Futuro me comentan esto: “cambio para acabar haciendo lo mismo, no tengo ni lo bueno de la estabilidad ni lo bueno del cambio”

A no ser que sea una decisión meditada, lo cambios que no te mueven suelen acabar desgastándote porque no te dejan ni en un sitio ni en otro.

A continuación quiero plantearte qué niveles de cambio profesional existen y pueden hacerte sentir que estás haciendo algo distinto.

El no-cambio: es el cambio que se define como cambio, pero que no se siente como tal. Este no cuenta…

Cambio de trayectoria: es el menor de los cambios profesionales, pero supone un movimiento importante. Implica plantearte si dentro de lo que ya haces y lo que ya eres puedes hacer algún tipo de movimiento lateral. ¿Puedes aprender o desarrollar algo que están haciendo tus compañeros? ¿Puedes asumir más o menos responsabilidad para hacer que tus tareas cambien de forma relevante?. Un cambio de trayectoria es perfecto para el que quiere cambiar pero le da miedo el cambio.

Cambio de país: un cambio de país implica un movimiento geográfico, pero también puede implicar un cambio cultural importante. Eso implica muchísimo: idioma, relaciones, habilidades…. Hacer lo mismo que haces pero en otro país puede ser más cambio que hacer otra cosa distinta en tu propio país. Si tienes la oportunidad y las ganas, plantearse un cambio de país puede aportarte mucho movimiento y riqueza (de espíritu y bolsillo).

Cambio de disciplina profesional: aquí ya nos ponemos serios, esto es un cambio en toda regla, y sus implicaciones también ya son importantes. Cuando decides cambiar de rumbo a mitad de camino tienes que tener muy claro hacia donde quieres ir y tener un método para preguntarte qué es lo que quieres y cómo organizarte. Es muy importante apoyarse en lo que ya sabes hacer y tratar de capitalizarlo al máximo. (puedes leer un post al respecto aquí)

Cambio de modelo vital: el cambio de todos los cambios porque afecta no solo a tu faceta profesional, sino también a la personal. Un cambio de esta magnitud implica que tengas un enfoque global de tu balance vida-trabajo, que involucres a tu entorno y que tomes decisiones con mucho sentido.

¿Sabes cuál es la buena noticia? Que tomes el camino que tomes, no pasa nada. Cada día miles de personas deciden cambiar de una u otra manera y si lo hacen con optimismo, cabeza y corazón es difícil que les salga salga mal. Porque afrontarán las dificultades (que las hay) con templanza y conocimiento y porque llegarán antes o después a un sitio distinto y que han elegido. Y eso no te lo puede quitar nadie.

Se habla mucho del cambio y muy poco de lo que cuesta cambiar. Si quieres ideas y apoyo. ¡Aquí estamos para ayudarte!



Share This