Este es el mejor regalo que puedes hacerle a alguien

Este es el mejor regalo que puedes hacerle a alguien

Si hay algo estrechamente relacionado con las Navidades no son las celebraciones religiosas, ni el solsticio de invierno, ni nada por el estilo. Las Navidades son la familia y los regalos.

A pesar de que “el día del regalo” históricamente ha estado relacionado con San Nicolás y el 6 de diciembre. El tiempo y la presión comercial han acabado haciendo que también en Navidades nos regalemos cosas y que eso signifique mucho.

Regalar cuando toca no es un placer, es una obligación. Una obligación muy poderosa. Porque el regalo es una herramienta que representa y crea estructuras sociales y familiares.

Como dice la antropóloga Christine Kray “no podemos renunciar a la obligación de regalar sin que eso afecte de alguna manera a nuestras relaciones”.

Pero al igual que pasa con comer sano, ya que es una obligación, mejor hacerla bien y disfrutarla.

A mí me cuesta, nunca he sido especialmente bueno con los regalos (ni dando, ni recibiendo) pero estas Navidades he tenido algunas experiencias positivas que me han hecho ver el acto de regalar como una oportunidad de decir cosas interesantes.

Esta podría ser pirámide de los buenos regalos:

La base — Regalar algo que guste: el nivel base de un buen regalo es que la persona que lo recibe lo valore. Esto demuestra que conoces a la persona, que la has escuchado, que te interesa y te importa.

La ladera — Regalar algo que os una: el segundo nivel de un buen regalo es aquel en el que el regalo se utiliza como vehículo para unir y reforzar la relación. Que un regalo se pueda disfrutar en conjunto no solo implica conocers a la persona, sino que además compartes con esa persona algo que podéis compartir.

La cima — Regalar algo que ilumine: la forma más sutil y al mismo tiempo más poderosa de regalar es aquella en la que el regalo te descubre algo de ti mismo que no conocías o no te atrevías a explorar. Algo que jamás se te hubiera ocurrido a ti pero que te abre una perspectiva que te gusta o te apetece descubrir.

Cuando un regalo te enseña, te ilumina o te hace mejor es cuando un regalo de verdad tiene sentido. Esos regalos que son los que más valen, curiosamente hay veces que son los que menos cuestan.